Está la gente que siempre mira al frente, y está la gente que vive mirando atrás, porque tienen el culo sucio...
Está la gente que lucha, sin miedo a la derrota, porque no hay peor derrota que la sensación de no haber luchado; y está la gente que se retira antes de la batalla.
Existe la gente que comparte sus buenos y malos momentos con su almohada, y la gente a la que le nace contarlo, para compartir alegrías o para tapar tristezas.
Existe la gente que sabe lo que quiere, y lucha por eso. Y está la gente que no sabe lo que quiere, y no lucha por nada, y si algo viene, lo reciben contentos, sea mierda o sea caviar.
Existe la gente que quiere, existe la gente que odia, existe la gente indiferente y la gente comprometida.
Pero por sobre todas las cosas existen dos grandes grupos de personas, los que tienen códigos, y los que se los pasan por los huevos.
Los que tienen códigos saben de respeto, de confianza, de amistad, de colaboración, de sonrisas, de llantos de entendimiento, de silencios, de secretos guardados, de verdades gritadas a viva voz, de miradas cómplices...
Los que NO tienen códigos, saben de traición, de desconfianza, de enemigos, de egoísmo, de tristeza, de llantos de dolor, de mentiras, de ocultamientos, de secretos gritados a viva voz, de romper pactos, de cagar al del lado, de miradas sospechosas...
La persona que no tiene códigos, es la que agrupa todo y lo manda a la papelera de reciclaje, sin importar los recuerdos que se van a ir...
Los desmemoriados no manejarán el futuro, sólo lo sufrirán.
Sin rencores. Sólo con la frente en alto.

No me digan "Gracias" por estar en los momentos buenos, son los más fáciles.
No me digan "Gracias" por estar en los momentos malos, son los más urgentes.
Si de verdad quieren hacerme saber que estuve, recuerden algún momento que haya sido un punto medio entre alegría y tristeza, y, sin que me hayan llamado, yo haya aparecido. Si en alguno de esos momentos estuve, me reconforta más que haber sido rueda de auxilio en las malas y amigo abrazador en las buenas.
A mi gente, en el corazón. Al resto moscas verdes.